La Confección del Cashmere: Un Arte en Cada Fibra
30 de octubre de 2024 2024-12-06 15:28La Confección del Cashmere: Un Arte en Cada Fibra
La Confección del Cashmere: Un Arte en Cada Fibra

El proceso de confección del cashmere comienza en un momento clave del año, desde finales de primavera hasta principios de verano, cuando las cabras ya no necesitan su pelaje invernal. Al empezar la muda, estos animales “piden” ser cepillados. Los pastores, expertos en la recolección, realizan un primer cepillado con un peine de púas gruesas, retirando las fibras más densas y cualquier residuo natural, como césped. Luego, un cepillo más fino se emplea para un segundo cepillado, logrando extraer el cashmere en bruto, una fibra que proviene mayormente de la zona del vientre y áreas cercanas a la piel, donde se encuentran las fibras de mejor calidad.
Tras la recolección, el cashmere se sumerge en barreños de agua para eliminar la grasa natural del pelaje. Luego de remojarse durante algunas horas, pasa a un segundo lavado con un jabón suave, manteniendo la integridad de sus delicadas fibras. Finalmente, el cashmere se deja secar al aire libre, obteniéndose así la fibra en su estado más puro. Tradicionalmente, la lana de cachemira también se recolectaba de los mechones que quedaban atrapados en rocas y arbustos, ya que las cabras se rozaban contra ellos en un intento de deshacerse de la capa cálida de su pelaje.
En el proceso de hilado de cashmere, solo se emplea la primera capa de la fibra, ya que la parte superior contiene fibras rígidas menos adecuadas para la confección de prendas. La suavidad del cashmere se debe a su rizado natural, lo que facilita su hilado y resulta en un tejido sumamente agradable al tacto. Quien tiene la fortuna de poseer una prenda de cachemir, rara vez olvida la sensación única que transmite.
Para mantener su calidad, el cashmere requiere cuidados especiales: debe lavarse en un programa delicado, guardarse en una bolsa con cremallera en lugar de una percha para evitar que se estire, y protegerse con antipolillas, ya que a estos insectos les atrae la suavidad de esta fibra. Es recomendable también cepillarlo ocasionalmente con un cepillo específico, eliminando así cualquier bolilla y manteniendo su textura en perfecto estado.